El periodismo canalla y otros artículos -- Tom Wolfe

viernes 21 de septiembre de 2007 a las 10:18

Leyendo los artículos de Tom Wolfe recopilados y publicados en varios volúmenes a lo largo de los últimos tiempos, uno tiene la impresión de que se encuentra a bordo de una cápsula del tiempo que le permite transportarse en cuestión de segundos desde la década de 1960 hasta los primeros años del siglo XXI. Y es que el dandy de blanco ha sido siempre el gran cronista de América, uno de esos raros ejemplares de escritores provistos del instrumental completo necesario tanto para observar la sociedad --la presente, la pasada y la que se aproxima --, como para analizarla con lucidez y a continuación dejar constancia de ella por escrito. También en esta última fase Wolfe es un maestro, un astuto demiurgo de la recreación sociológica, como demuestran sus legendarios reportajes --El coqueto aerodinámico color caramelo de ron , por ejemplo-- y sus tres novelas editadas hasta el momento: La hoguera de las vanidades, Todo un hombre y Soy Charlotte Simmons.

En la presente antología, Tom Wolfe vuelve a la carga fortificado con las herramientas de guerra que ha empleado desde el inicio de su carrera como reportero para todo del Springfield Union: la agudeza, un sentido del humor deliciosamente refinado y la capacidad de insertar la información relevante en el momento adecuado, lo cual demuestra que, pese a su inclinación a las frases interminables y a su facilidad para escribir primorosas descripciones, posee una desarrollada percepción del ritmo.

Pese a su relativa brevedad, unas trescientas cuarenta páginas, El periodismo canalla está dividido en cuatro partes y doce artículos, aunque algunos de ellos son introducciones imprescindibles para comprender el meollo del texto principal. A través de las páginas del libro, Wolfe echa la vista al frente y recorre escenas y prodigios protagonizados tanto por él como por el impetuoso pueblo estadounidense. Describe con precisión, por ejemplo, el trabajo de algunos pioneros de lo que más tarde se convirtió en la todopoderosa industria informática, y discurre asimismo sobre la sexualidad en las escuelas como reflejo, aunque se prive de decirlo, de una cierta decadencia moral. Diserta Wolfe sobre cómo la clase media americana ha llegado a disfrutar de más comodidades de las que habrían soñado los utópicos de los siglos pasados, y refuta a Dawkins y su teoría de los memes mientras se complace flirteando con una de las mayores aficiones del novelista virginiano: las neurociencias.

Sin embargo, quizá sea Mis tres comparsas el artículo más divertido y demoledor, si es que las luchas de egos entre escritores pueden volverse demoledoras, de todo el libro. Y es que, tras el formidable éxito comercial, crítico y mediático conseguido por Wolfe tras publicar la prodigiosa Todo un hombre --a mi juicio, su mejor novela--, tres pesos pesados de la vida editorial norteamericana se confabularon contra él: John Updike, Norman Mailer y John Irving. Sin abandonar ni por un segundo la elegancia casi displicente y la caballerosidad que le son propias, Wolfe enumera las razones que podrían explicar por qué sus tres comparsas habían reaccionado tan ferozmente frente a su éxito, y se permite además introducir algunas bombas de profundidad que posiblemente causaron convulsiones a Updike, Mailer e Irving cuando quiera que leyeran la respuesta que el oscuro objeto de su desprecio les había brindado.

Por último, Tom Wolfe echa la vista atrás y revela algunos de los entresijos del periodismo neoyorquino de los años 60 y 70, cuando él llego a la capital del mundo dispuesto a convertirse en novelista.

Un libro, pues, divertido y revelador, así como un magnífico repaso de algunos de los episodios más curiosos de la reciente historia norteamericana.

Toda la obra de Tom Wolfe se encuentra en la Casa del Libro.

Etiquetas: , ,

0 Comentarios:

Publicar un comentario en la entrada>

Suscríbete al feedSuscribirse a Enviar comentarios [Atom]

Feed/ Buscador

Suscríbete al feed

Hazte un Favor

, ,

Entradas Previas

La casa infernal -- Richard Matheson

Intrigas y deseos -- P.D. James

Una cierta justicia -- P.D. James

El hijo de Rosemary -- Ira Levin

Cementerio de animales -- Stephen King

Stephen King, confundido con un vándalo

Clase nocturna -- Tom Piccirilli

Nuestra Señora de las Tinieblas -- Fritz Leiber

Cell -- de Stephen King

El coqueto aerodinámico rocanrol color caramelo de...

Compra tus Libros

© 2007. Todos los derechos reservados. Neoconservador.com