Cosecha roja -- Dashiell Hammett

sábado 19 de mayo de 2007 a las 11:46

El proceso es éste: abres una novela de Dashiell Hammett, lees un par de párrafos y LA REVELACIÓN cae como una losa sobre tu cabeza: comprendes que no merece la pena el esfuerzo de escribir. La sensación de fracaso invade tus entrañas, arrojas a la papelera la pila de manuscritos que has edificado a lo largo de los años y, mientras bregas por no echarte a llorar como un niñito al que le han birlado la piruleta --en tu caso, la dignidad--, piensas que hay una corriente de injusticia soplando por el mundo. Y tú estás en plena ruta.

Sin embargo, uno puede enfocar el asunto de una manera un poco más constructiva y, entretanto te persuades de que no importa no escribir como Dashiell Hammett, de que haces lo que puedes y de que eso resulta suficiente, piensas que la literatura es hermosa. Hammett, chicos, ofrece esa lección magistral: la literatura es hermosa.

Empecé a leer género negro al adquirir a precio de saldo una colección de libros de relatos de misterio presentados por el mismísimo Alfred Hitchcock. La verdad es que yo esperaba encontrar cuentos de terror, pero opté por darles una oportunidad y resultó que disfrutaba leyéndolos. Así que compré los ejemplares que me faltaban, y luego, también a precio de ganga, pasé por Michael Connelly, James Ellroy, Elmore Leonard, P.D. James y Patricia Cornwell. Me molaban. Hubo otros, y ahora está Hammett. Fue Cosecha roja la novela iniciática.

El primer pensamiento que te asalta la cabeza al empezar a leer el libro es que el detective que escribe la novela en primera persona tiene más talento del que la mayoría de los escritores acumulan, página tras página, a lo largo de todas sus vidas. El detective es malencarado, un tanto violento, entrado en carnes y las circunvoluciones de su cerebro son afiladas como cuchillas. Lo contrata un potentado local para investigar la muerte de su hijo y para librar de bazofia la ciudad, pero las cosas se tuercen enseguida y, cuando te has dado cuenta, las balas silban junto a tus oídos. Mafiosos, tráfico de alcohol y personajes que nunca fueron nada y que han venido a menos, pero todo con una incisiva percepción de la degradada naturaleza humana.

A diferencia del foco habitual de las novelas negras, que trata de resolver el enigma de un crimen, Cosecha roja se esfuerza en reflejar la sobria decadencia de toda una ciudad, y de cómo un tipo feo pero bueno, el protagonista, despojado de efectismos y dotado de una fuerte personalidad, intenta hacer lo que le parece correcto. Y el cielo sabe que eso le causa cantidad de problemas. Lectura recomendada, pues.

Todo Dashiell Hammett, incluyendo Cosecha roja, en Casa del Libro.

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